
El verano es una época en la que solemos bajar la guardia. Entre viajes, desplazamientos y momentos de descanso, muchas veces descuidamos la seguridad de nuestros dispositivos y datos personales. Sin embargo, los ciberdelincuentes no se toman vacaciones: al contrario, aprovechan estos periodos para lanzar ataques y fraudes dirigidos tanto a particulares como a empresas.
Estafas más comunes
Los intentos de fraude a través de mensajes SMS o WhatsApp son cada vez más habituales. Algunos ejemplos recientes incluyen:
- El clásico mensaje de un supuesto familiar: “Papá, he perdido el móvil. Escríbeme a este número”.
- Ofertas falsas de empleo o de inversión rápida.
- Comunicaciones fraudulentas de administraciones o empresas que solicitan datos bancarios.
Todos ellos buscan lo mismo: engañar a la víctima para que facilite información sensible o realice un pago. La clave está en desconfiar de cualquier mensaje inesperado y verificar siempre la fuente antes de responder.
El móvil, la puerta de entrada
El teléfono móvil es prácticamente un ordenador de bolsillo. En él almacenamos correos electrónicos, contraseñas, aplicaciones bancarias y hasta tarjetas de pago. Esto lo convierte en un objetivo muy atractivo para los ciberdelincuentes.
Si un dispositivo móvil se infecta, no solo se pone en riesgo la información personal, sino también la de la organización con la que está conectado. Por eso es fundamental extremar precauciones, especialmente al abrir enlaces o descargar archivos desde el móvil.
Riesgos ocultos: Wi-Fi públicas y códigos QR
Cada vez es frecuente conectarse a redes Wi-Fi gratuitas en aeropuertos, cafeterías o estaciones. El problema es que estas redes pueden ser suplantadas por ciberdelincuentes para interceptar la información de los usuarios. Siempre que sea posible, lo mejor es usar datos móviles o conectarse mediante una VPN segura.
Algo parecido ocurre con los códigos QR. Aunque su uso se ha generalizado en menús de restaurantes y promociones, no todos son fiables. Un simple adhesivo colocado sobre un QR legítimo puede redirigirnos a una web fraudulenta. La recomendación es escanear únicamente códigos de confianza y evitar aquellos de origen dudoso.
Copias de seguridad: tu mejor salvavidas
En caso de sufrir un ataque, como un ransomware que bloquee el acceso a todos los archivos, contar con copias de seguridad actualizadas puede marcar la diferencia.
Lo ideal es establecer un procedimiento periódico: por ejemplo, realizar una copia automática cada semana o programar un recordatorio fijo. De poco sirve tener una copia de hace seis meses: en ese tiempo, la pérdida de información puede ser irreparable.
Qué hacer si sospechas de un fraude
Si recibes un mensaje sospechoso o notas una actividad inusual en tu dispositivo:
- No interactúes con el remitente.
- Verifica la autenticidad contactando por otra vía (llamada telefónica, página oficial, etc.).
- Bloquea y reporta el número o dirección.
- Restaura seguridad: cambia contraseñas, reinstala aplicaciones comprometidas o incluso formatea el dispositivo.
- En casos graves, denuncia ante la Policía y consulta si tu seguro de ciberseguridad cubre el incidente.
La ciberseguridad no entiende de vacaciones. Mantener una actitud preventiva, desconfiar de mensajes inesperados, usar conexiones seguras y tener copias de respaldo actualizadas son pasos clave para disfrutar del verano con tranquilidad digital.
No te pierdas la entrevista completa con Javier Nogueroles, que podrás escuchar cada semana en el programa TIC TAC DATOS de ONDA NARANJA COPE.