En noviembre, la Agencia Española de Protección de Datos publicó una guía dirigida a autónomos y pequeñas y medianas empresas con un objetivo claro: explicar, a partir de casos reales, qué ocurre cuando no se protegen adecuadamente los datos personales y cómo pueden evitarse brechas graves aplicando medidas de seguridad básicas.

La guía parte de una idea esencial: el cifrado no es una medida técnica reservada a grandes empresas, sino una obligación básica de seguridad prevista en el RGPD. El Reglamento exige evaluar los riesgos del tratamiento y aplicar medidas para mitigarlos, siendo el cifrado una de las más eficaces para proteger la confidencialidad de la información.

Para desmontar la falsa sensación de seguridad (“a mí no me va a pasar”), la AEPD analiza incidentes reales comunicados a la autoridad de control. Entre los supuestos más habituales destacan:

  • La pérdida o robo de ordenadores portátiles sin cifrar.
  • El envío de correos electrónicos con documentación sensible al destinatario equivocado.
  • O la pérdida de dispositivos USB con datos personales de clientes.

En todos estos casos, la guía demuestra que el cifrado no evita el error humano, pero sí reduce de forma drástica sus consecuencias, llegando incluso a evitar que el incidente se considere una brecha de seguridad con impacto relevante.

No obstante, la AEPD subraya que cifrar no es suficiente por sí solo. Los datos cifrados siguen siendo datos personales y el cifrado no equivale a anonimización ni exime del cumplimiento del RGPD. Por ello, debe integrarse dentro de una estrategia más amplia de protección de datos que incluya la minimización, el control de accesos, la limitación de plazos de conservación y protocolos adecuados de gestión de brechas.

Desde un punto de vista práctico, el mensaje para autónomos y pymes es claro: no es necesario realizar grandes inversiones. Basta con aplicar medidas básicas como:

  • Cifrar ordenadores, móviles y soportes externos.
  • Cifrar las copias de seguridad.
  • Utilizar servicios de correo y nube seguros.
  • No enviar contraseñas junto con los archivos protegidos.
  • E iformar mínimamente a las personas que tratan datos.

En definitiva, la guía transmite que la protección de datos no es una cuestión de tecnología avanzada, sino de cultura de privacidad. De cara a 2026, el enfoque no debe ser el miedo a la sanción, sino la prevención de daños reales a las personas y la protección de la confianza, la seguridad y, en algunos casos, la integridad de los afectados.

No te pierdas la entrevista completa con Javier Nogueroles, que podrás escuchar cada semana en el programa TIC TAC DATOS de ONDA NARANJA COPE.

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